Que Francisco de Asís estaba como una cabra no lo dudaron en su época ni se duda ahora.
La iglesia católica lo tiene como tonto útil, como al propio Jesús el Cristo, Manolo para los más íntimos.
La iglesia católica lo tiene como tonto útil, como al propio Jesús el Cristo, Manolo para los más íntimos.
Pero en el de Asís, según una historia que me contaron, no todo eran locuras, como intentar desnucarse haciendo puenting entre dos torres o abrazar al papá rebozado en estiércol de cerdo, tambien, seguramente la mayor parte del tiempo, andaba en cosas mundanas propias de la pobreza esa suya.
En la ocasión que me relataron, ejercía Francisco de predicador, porque, aunque sea míseramente, hay que comer, y la cuerda del puenting hay que financiarla.
Para los que no viajen mucho al siglo XII (12 para los de la LGE a la LOMCE) un predicador era como el columnista de un periódico del siglo XX (20 para...) o un blogger exitoso de hoy. Sólo que su manera de llegar era más en plan DJ, mucha carretera y muchas salas, entonces iglesias, a full.
Para poner en contexto ese siglo, dentro de lo que hoy es Italia tambien, eran muy de aostiarse entre ciudades. Y para calentar a los hooligans, que eran casi todos los vecinos de las ciudades en liza, se traían predicadores que llegaran, ¡ que vamos a decir! con tirón. Y el "Poberello de Assisi" era de los que tocaba la fibra.
¡Pues nada! que cogió Francisco y pongamos, para que entréis mejor en contexto, que predicara hoy y en Barcelona, con la que está callendo con el 1-O y soltara en el púlpito:
-Vecinos de esta hermosa ciudad, vienen a robaros (a grito pelado), a violar a vuestras hijas (gritando más si cabe) sí esos hijos de Satanás....-
Y así media hora, que si no eres predicador acabas afónico. Y al final y haciendo un gesto para dejar la catedral en completo silencio (acordaos que estamos en Barcelona) y suelta: - esos Catalanes con cuernos-.
Dos segundos de silencio de un público que no digiere lo último que ha oído y ya andan todos a una buscando con que matar al fraile.
Dos segundos de silencio de un público que no digiere lo último que ha oído y ya andan todos a una buscando con que matar al fraile.
Pero un crack de la comunicación sabe manejar los tiempos y corta el tumulto de raíz con gesto y alarido firme: -Esto, si esto tenía yo que decir en Madrid, porque estos nobles madrileños, que no tengo huevos de diferenciar de los de Barcelona querían que pusiera encendida a su gente con mentiras sobre vosotros para que os odiaran-.
Luego viendo el silencio relajante que se ha creado Francisco desliza cómplice.: -Pero como yo estaba en Mataró y vuestro conde también buscaba un predicador con la misma idea; que me dijo el conde: tú a estos idiotas del pueblo los convences fácil chaval. Pues me vine a Barcelona que es más descansado de llegar. Y perdonad que se me olvidó cambiar Catalanes por Españoles y casi la lío.
Así que ¡Ale! A matarse por lo que sea que toque hoy-.
Nueve cientos años y parece que fue ayer, ¡Que digo ayer! Parece que es ayer, hoy, mañana y toda esta semana.
¡Que grande Francisco!
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